Siempre hemos oído decir que los perros y los gatos no se llevan bien, ¿verdad? Pues desde aquí decimos bien alto y claro que esto no es así.

Son dos animales de especies diferentes y, por tanto, tienen formas de actuar distintas y pueden “chocar” en alguna ocasión. Pero su convivencia es perfectamente posible. Más bien, todo dependerá de cómo los “presentemos” y el propio carácter de los animales, independientemente de su raza.

Lo ideal es que ambos convivan desde cachorros, puesto que jugarán y crecerán juntos haciendo que todo sea más natural. Pero es muy normal que uno de los dos se incorpore a la familia después, incluso cuando el otro ya sea un animal adulto.

En estos casos os podemos dar algunos consejos que os pueden facilitar esta integración pero, os avisamos, el mejor consejo es la paciencia. Si todo va bien desde el principio, ¡genial! Aunque lo mejor es mantener la alerta hasta estar completamente seguros de que no hay ningún problema.

Si por el contrario nos encontramos con un clima algo caldeado… insistimos, la convivencia es totalmente viable, solo hay que aplicar algo de lógica y mucha, mucha paciencia.

Un punto clave, que no debemos olvidar, es mantener el equilibrio entre dejar que tengan su propio espacio y que aprendan a convivir juntos. Que cada uno tenga su propio cuenco para la comida, sus propios juguetes o un lugar dónde dormir, es lo ideal. Sin embargo, mantenerlos separados como norma, no va a facilitar la integración.

Hay que estar atentos a las señales: quizás nuestro perro “moleste” al gato con sus (siempre vivas) ganas de jugar, ¡juguemos nosotros con él!; o quizás el gato necesite un lugar más intimo dónde poder pasar algunos ratos alejado, permitámosle tenerlo.

Como ya os hemos dicho, es muy importante presentar a los animales. Debe ser en un ambiente tranquilo (puedes dar un largo paseo con tu perro antes del encuentro y no cojas en cuello al gato mientras este ocurre, puede ponerse nervioso) y, preferiblemente, amplio. Ata a tu can, obsérvalos, permite que se huelan y se miren; es la forma que tienen de reconocerse. Si este primer encuentro sale bien, puedes dejarles interactuar un rato más, si, por el contrario se muestran ariscos, ten paciencia y repite el proceso más delante.

Es importante la educación positiva: prémiales siempre que se lleven correctamente y ayúdales a aprender trucos y órdenes.

Nunca tires la toalla y si lo necesitas, siempre puedes acudir a un profesional que te marque unas pautas a seguir.

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