El otro día en nuestro facebook os contábamos cómo usamos el ronroneo de los gatos para calmar y hacer más confortable la estancia a aquellos mininos que permanecen hospitalizados en nuestro centro.

Así que hoy queremos ahondar un poco más en el tema (¡muy interesante, por cierto!) y contaros un poco más acerca del ronroneo, qué es, cómo se produce y que efectos puede tener en el gato y en nosotros (sí, sí, en los humanos también tiene efectos, ¡y muy positivos!).

No hay una explicación “oficial” de cómo se produce el ronroneo, pero podemos destacar dos teorías que intentan esclarecerlo y que, parece, son las más extendidas. Por un lado, existen estudios “electromiográficos” que respaldan la hipótesis de que son los músculos de la laringe del gato los que producen este sonido: tiemblan a tan altas velocidades cuando inhalan y exhalan que provocan una dilatación de la glotis y su inmediata regresión, generando tan mítico sonido.

Por otro lado, la segunda teoría sustenta que dicho sonido es de origen “hemodinámico”: se origina en la vena cava posterior. Concretamente a la altura del diafragma, ya que los músculos comprimen el flujo sanguíneo, causando unas vibraciones que se transmiten a través de los bronquios.

Sea como sea, los gatos ronronean 😛 y este sonido tiene efectos positivos tanto en los propios gatos como en nosotros.

Los gatos se familiarizan con el ronroneo desde antes de nacer, pues cuando la madre está de parto, ronronea. Este hecho, seguramente, se trate de una forma de calmarse a sí misma: cuando el gato ronronea, libera endorfinas que le pueden ayudar a calmar y gestionar el dolor. Una vez que los cachorros han nacido, el ronroneo de la madre es esencial para su supervivencia: les permite reconocerla y saber dónde deben acudir para alimentarse y recibir calor.

A los pocos días, los propios cachorros comienzan a ronronear, comenzando así el proceso de comunicación entre todos los miembros de la camada.

No todos los gatos ronronean igual; ni si quiera un mismo gato ronronea siempre de la misma manera, depende de lo que quiera transmitir.

Existe lo que podemos llamar “ronroneo de placer” o “ronroneo de felicidad” que es el que todos conocemos y el que se nos viene a la cabeza cuando hablamos de este sonido: un gato que ronronea es un gato feliz. Pero más lejos de la realidad; los gatos también ronronean como muestra de agradecimiento o confianza, cuando están enfermos (ya hemos visto las endorfinas que liberan les ayudan a calmarse), cuando quieren llamar nuestra atención, por ejemplo, porque desean comida o nos necesitan, o para evitar situaciones de tensión, como una pelea.

Pero, ¿qué efectos puede tener el ronroneo en los humanos? El principal efecto es el calmante: dormir a lado de una gato que está ronroneando, relaja, esto es así. Además, está demostrado científicamente que con solo acariciar a un gato se puede bajar la presión sanguínea y reducir los niveles de estrés. Casi nada.

¿Cuántos de vosotros tenéis un gato (o más) en casa? ¿Habéis notado estos efectos? ¿Realmente es taaaan relajante?