Trucos para evitar que tu perro tire de la correa al pasear

Los paseos con nuestros perros deben ser momentos de diversión, tranquilos, un momento para liberar estrés y tensión, disfrutar… pero en muchos casos no es así. Los dueñ@s de perros “tirones” seguramente estén asentando con la cabeza ahora mismo… y es que volver con dolor de brazos/hombros/cuello tras un paseo con un perrete que no para de tirar, es el pan de cada día para much@s.

Ante este tipo de comportamientos, nuestra recomendación es acudir a un profesional que nos ayude a encontrar la causa y ponerle solución. Aún así, hay pequeños trucos que nos pueden “echar una mano” y que podemos poner en marcha antes de llegar a una situación insostenible.

Para evitar los tirones y, en general, disfrutar de un paseo agradable, hay dos premisas que no debemos olvidar: el perro debe salir a pasear tranquilo, por eso un buen truco puede ser jugar con él antes y/o sacarlo más a menudo; y encontrar el collar/arnés más adecuado.

No es lo mismo usar arnés que collar, existen infinidad de combinaciones y, dependiendo de las características de nuestro can, será más recomendable uno u otro. Además, también existen diferentes correas: las extensibles, más cortas, largas… lo mejor es informarse y elegir en base a nuestras necesidades. Pero lo importante: una mala elección puede convertir el paseo en una mala experiencia.

Estamos listos: collar, correa… ¡vamos! ¿Qué hacemos ahora? Como hemos comentado, en este post queremos dar algunos truquillos. Uno que suele funcionar muy bien, sobre todo con los perros más ‘golosos’ es llevar pequeños premios e ir dándoselos mientras pasee a nuestro lado: así aprenderá que esa es la correcta posición y, además, lo mantendremos “distraído”. Muchas veces la causa de sus tirones es el nerviosismo de “querer verlo todo” y estar pendiente de todo lo que ocurre a su alrededor.

También es importante dejarle disfrutar de ser perro. Explicamos: lo normal, sobre todo al comenzar el paseo, es que quiera oler e investigar (normalmente en los primeros minutos suele ser cuando hacen sus necesidades, y eso es una conducta normal). Déjalo hacer ese tiempo de cosas; no tengas prisa, no le transmitas ese nerviosismo del que queremos huir.

El ritmo, muy importante. Como normal general, deberéis encontrar un ritmo cómodo para los dos. Si ves que necesita ir más rápido, intenta subir el tuyo para que él se encuentre más a gusto.

Nunca tires de la correa. Responder a tirones con más tirones no nos ayudará y lo único que podemos conseguir con ello es una lesión en nuestro peludo amigo. Ante los tirones, párate. Dile que no y espera a que se tranquilice. Cuando se dé cuenta de lo que está pasando, parará. Ese será el momento de reanudar la marcha.

Y ante todo, lo más importante: ármate de paciencia. Como en todo entrenamiento canino, el aprendizaje no suele ser inmediato y se necesita de tiempo y constancia para conseguir los resultados esperados. Además es muy importante utilizar los refuerzos positivos y huir de los castigos: ignora lo malo y premia lo bueno. Y si sientes que no eres capaz de controlar la situación, repetimos, acude a un profesional.

2018-05-16T11:39:25+00:00