10 rarezas perrunas

Si tienes, o has tenido, perro en casa, muy seguro que lo habrás visto realizado alguna (o todas…) de estas acciones. Y es que los perros, como nosotros, tienen “sus cosas”, manías o rarezas, como quieras llamarlo.

Vamos a intentar buscar explicación a alguna de las más comunes. ¡Allá vamos!

  1. Lamer a los dueños, especialmente, la cara

No hace falta que ningún científico de renombre nos confirme lo que todo dueño de un perro sabe: con los lametazos, nuestros canes no está demostrando su cariño. Pero, ¿de dónde viene esto? Algunos estudios hablan de los antepasados perrunos: los lobos. Por lo visto, aún a día de hoy, los lobos se saludan lamiéndose los unos a los otros, lo que podría ser una explicación a tan conocido gesto.

Otros hablan de que se podría tratar de un gesto aprendido de sus madres, que lamen a sus cachorros para mantenerlos aseados. ¡Quién sabe!

2. Comer cacas (sobre todo, las de los gatos)

Si nuestro can convive con un gato, puede que nos hayamos encontrado con la siguiente situación: “alguien se ha comido la caca del minino. Y todo apunta a que ha sido el perro.” En un principio no deberíamos darle más importancia de la que tiene: las heces gatunas huelen delicioso (sí, has leído bien…) para los perretes; en ellas pueden discernir el olor de la comida que han ingerido los gatetes, y eso les gusta.

También puede ocurrir lo mismo con la de otros canes y, aunque podría no ser nada más que una fea costumbre, hay que vigilar este comportamiento: puede ser indicativo de alguna carencia en la dieta del animal.

3. Dar vueltas en la cama antes de acostarse (y antes de hacer caca…)

Una vez más podríamos decir que esta actitud es una herencia de sus antepasados: girar sobre uno mismo antes de acostarse y, con ello, perder la guardia, les permite (o permitía) estar seguros de que no había peligro acechándoles.

Otra explicación nos remontaría a tiempos prehistóricos, cuando sus ancestros salvajes giraban para aplanar la hierba y crear una especie de nido dónde dormir cómodamente.

4. Rascar la cama para echarse

Además de dar vueltas sobre sí mismos, es muy habitual verles rascar las sábanas antes de dormir. ¿A qué se puede deber esto? Bien podríamos pensar que están marcando el territorio, calentando el espacio para dormir más agustito o, una vez más, acomodando el lugar para dormir más cómodos. ¡Quién sabe! Lo único seguro es que a nuestras sábanas no les hace mucha gracia…

5. Olerse en trasero uno a otros

Sabemos que los perros tienen un sentido del olfato muy desarrollado, vamos, que oler es uno de sus puntos fuertes, pero, ¿por qué esa manía de olisquear traseros ajenos? Muy sencillo: para comunicarse.

A través los sacos anales (una especie de bolsas que excretan químicos) los canes obtienen información muy valiosa para ellos, como su género, la dieta que llevan, el estado emocional, etc.

6. La posición para miccionar

Igual esto no lo sabíais, pero, estudios (serios ;)) recientes han confirmado que los perros se alinean con el campo magnético de la Tierra para defecar u orinar. Así, como lo lees. Por lo visto, los perretes prefieren hacerlo orientados hacia el norte.

Y nosotros no seremos quienes les digamos nada… Ya saben, manías…

7. Correteo mientras duermen

Seguro que en alguna ocasión te has encontrado a tu perro profundamente dormido y ¿corriendo? Eso parece… Así es, al igual que nosotros, los perros sueñan y, según investigadores, uno de los temas preferidos de sus sueños (¿?) son las persecuciones. Por eso nos parece que están corriendo… De hecho, ¿lo están haciendo?

8. Mover la pata mientras que le acaricias

¿Tu perro mueve compulsivamente una pata cuando le acaricias (o “rascas”) en ciertas zonas? Claro, al igual que nosotros tenemos cosquillas, sobre todo en ciertas partes de nuestro cuerpo, ellos tienen puntos nerviosos que, si los “activas”, dan como resultado esa especie de tic tan gracioso.

9. Llevarse la comida a otro sitio/a otra habitación

Volvemos con los ancestros… y es que nadie puede negar que nuestros antepasados (seamos perros, gatos, humanos o elefantes) tienen mucho que ver en cómo nos comportamos en la actualidad. Así es, un lobo, cuando cazaba, solía apartarse con un poco de comida para poder disfrutarla en soledad sin tener que compartir con el jefe de la manada.

10. Perseguirse su propia cola

Y acabamos con uno de las manías más repetidas, interesantes y llamativas de nuestros amigos: intentar cazar o perseguir su propia cola. Puede parecernos gracioso, pero es un comportamiento que hay que vigilar. Puede deberse simplemente al aburrimiento o que su cola se ha cruzado en su campo de visión y, sus ganas por cazar, les llevan a dar vueltas sin parar; pero, también nos puede indicar que existe un trastorno obsesivo compulsivo. así que, ¡ojo!

Ante la más mínima duda de que alguna de estas manías pueden indicar un problema, si se repiten con demasiada frecuencia o vemos que tienen consecuencias negativas, no dudes en consultarlo con vuestro veterinario.

2018-09-27T10:05:43+00:00