La piel de tu mascota se enfrenta en verano a una combinación de factores que puede comprometer su salud: mayor exposición solar, calor, humedad, baños más frecuentes y una actividad más intensa de parásitos como pulgas y mosquitos. Conocer los problemas dermatológicos más habituales en esta época y saber cómo prevenirlos puede ahorrar molestias a tu compañero y visitas de urgencia.
Dermatitis alérgica por picadura de pulga
Es la enfermedad cutánea más frecuente en perros y una de las principales causas de dermatitis miliar en gatos, con mayor prevalencia durante el verano. En animales sensibles, una sola picadura basta para desencadenar un picor intenso y prolongado. En perros, las lesiones suelen concentrarse en la zona lumbar y la base de la cola; en gatos, pueden manifestarse como costras pequeñas o un acicalamiento compulsivo.
La base del manejo es mantener un protocolo antiparasitario constante durante todo el año, reforzándolo especialmente en los meses cálidos.
Hot spots: lesiones que aparecen en horas
La dermatitis húmeda aguda es más frecuente en los meses cálidos, ya que el calor y la humedad favorecen la proliferación bacteriana. Aparece cuando el animal se rasca o lame una zona de forma compulsiva por una picadura, una espiga o una otitis, rompiendo la barrera cutánea.
Los perros que nadan o se mojan con frecuencia tienen mayor riesgo si la piel no se seca correctamente bajo el pelo. Las razas de pelaje denso, como Labrador, Golden Retriever o Pastor Alemán, son más propensas, aunque puede afectar a cualquier perro.
Quemaduras solares: un riesgo poco conocido
Perros y gatos con pelaje claro o corto son especialmente vulnerables, sobre todo en orejas, nariz, abdomen y zonas con poco pelo. Los primeros signos son enrojecimiento y descamación, que pueden revertirse reduciendo la exposición. Sin embargo, el daño solar es acumulativo y puede derivar en complicaciones a largo plazo.
Un apunte importante: rapar al perro en verano no es recomendable, ya que el pelaje actúa como barrera natural. Si necesitas protección solar, utiliza siempre un producto formulado específicamente para animales, ya que los protectores humanos pueden contener ingredientes tóxicos si el animal se los lame.
Prevención: sencilla pero constante
Mantener la desparasitación al día, no excederse con los baños, secar bien el pelo tras el contacto con agua (incluidos pliegues, axilas y oídos) y revisar la piel tras los paseos por el campo son medidas básicas que marcan una diferencia real. En mascotas con piel sensible o historial alérgico, una alimentación rica en ácidos grasos omega-3 y omega-6 puede reforzar la barrera cutánea.
Si tu mascota se rasca de forma incesante, presenta zonas húmedas o con mal olor, pierde pelo o tiene la piel enrojecida, acude a consulta sin demora. Solo una valoración profesional permite llegar a un diagnóstico correcto.
Este artículo es informativo y no sustituye la consulta veterinaria. Si necesitas una valoración dermatológica, nuestro equipo del Hospital Veterinario Asturias puede ayudarte. Contacta con nosotros en el 985 13 15 45.