Otitis en perros: señales tempranas y cuidados seguros para sus oídos

Sacudir la cabeza de forma repetida, rascarse una oreja o desprender un olor inusual del oído son señales que merecen atención. La otitis externa, una inflamación del conducto auditivo, es un motivo frecuente de consulta veterinaria en perros. Puede causar dolor y tener distintas causas, desde factores alérgicos hasta microorganismos que proliferan cuando se altera el equilibrio del oído. En Asturias, donde los paseos bajo la lluvia y la humedad forman parte de muchas rutinas, conviene saber cómo observar y cuidar los oídos sin caer en limpiezas excesivas ni utilizar productos inapropiados. La humedad no explica por sí sola todos los casos.

Cómo reconocer las primeras señales

Un perro con molestias puede rascarse, frotarse contra muebles o sacudir insistentemente la cabeza. También se pueden observar enrojecimiento, secreciones, mal olor, sensibilidad al tacto o rechazo a que le manipulen la oreja. Algunos animales muestran molestias discretas antes de que aparezcan cambios muy visibles. Un oído sano no debería desprender un olor fuerte ni provocar dolor. Conviene comparar ambos lados, sin introducir objetos en el conducto. Si notas una diferencia llamativa, registra cuándo empezó y si hubo baños, natación, paseos por vegetación o problemas de piel recientes. Estos datos pueden ayudar durante la consulta.

Por qué aparece una otitis

La otitis no es siempre una infección simple ni tiene una única causa. La inflamación puede estar relacionada con alergias, parásitos, cuerpos extraños, alteraciones anatómicas o enfermedades cutáneas; las bacterias y levaduras pueden complicar el proceso. Las orejas caídas o los conductos con abundante pelo pueden dificultar la ventilación en algunos perros, pero cualquier raza puede verse afectada. Además, un episodio que se repite requiere investigar la causa subyacente y no limitarse a aliviar temporalmente los síntomas. El veterinario puede utilizar un otoscopio y analizar material del oído para orientar el diagnóstico y decidir si necesita tratamiento.

Qué hacer después de la lluvia o el baño

Tras paseos lluviosos o un baño, seca con suavidad la parte externa visible de las orejas mediante una toalla limpia, sin introducirla dentro del conducto. Evita dejar humedad persistente si tu perro tiene antecedentes de otitis y pregunta en consulta si necesita una rutina específica. No todos los perros requieren limpiezas frecuentes; limpiar un oído sano de forma indiscriminada puede producir irritación. Si se recomienda un limpiador auricular, debe ser apropiado para el animal y utilizarse siguiendo las instrucciones veterinarias. El secado cuidadoso es una medida razonable, pero no sustituye la valoración si existe dolor o secreción.

Errores que conviene evitar

No emplees bastoncillos dentro del oído, porque pueden empujar restos hacia el fondo o causar lesiones. Tampoco utilices alcohol, agua oxigenada, aceites esenciales ni gotas sobrantes de otros episodios sin indicación profesional. La integridad del tímpano y la causa de la inflamación importan a la hora de escoger un producto. Si el perro se resiste o siente dolor, forzar una limpieza puede agravar la molestia y aumentar el riesgo de un accidente. Recuerda que una aparente mejoría del olor no significa necesariamente que la inflamación haya desaparecido. Seguir el plan pautado y acudir a las revisiones evita tratamientos incompletos.

La importancia de las recaídas

Si el problema reaparece cada pocas semanas o afecta a ambos oídos, conviene evaluar factores predisponentes y enfermedades asociadas. Las alergias cutáneas, por ejemplo, pueden manifestarse también en la piel de las patas, el abdomen o la zona de las orejas. Las infecciones recurrentes no deberían tratarse de manera automática con el mismo medicamento. El examen de cada episodio permite distinguir microorganismos y otras causas. Mantener un registro de las recaídas, productos aplicados y circunstancias anteriores a cada episodio facilita una conversación útil con el equipo veterinario y reduce decisiones basadas únicamente en suposiciones.

Cuándo acudir y cuándo es urgente

Solicita una revisión si observas rascado persistente, mal olor, secreción, enrojecimiento o dolor al tocar la oreja. La consulta debe ser más rápida si el perro llora, presenta hinchazón importante o no deja de sacudir la cabeza. Una inclinación repentina de la cabeza, pérdida de equilibrio, movimientos anormales de los ojos, desorientación o dolor intenso requieren atención urgente, porque pueden indicar afectación más profunda u otro problema neurológico.

2026-10-22T10:05:59+02:00