El frío y la humedad del invierno en Asturias no solo afectan a las personas, sino también a nuestros perros y gatos. Uno de los problemas más comunes en esta época son los trastornos de piel, que pueden ir desde sequedad y picor hasta irritaciones más serias o infecciones.
Por qué se ve afectada en invierno
Durante los meses fríos, la piel de las mascotas se enfrentan a varios factores que la debilitan. El aire seco y la calefacción resecan el pelaje, mientras que los baños frecuentes o con productos con productos inadecuados eliminan los aceites naturales que protegen la piel. Además, la exposición a la lluvia, el barro o la nieve puede irritarla y favorecer la proliferación de bacterias u hongos. Incluso la ropa o los accesorios ajustados pueden rozaduras y molestias.
Señales de alerta
Algunos síntomas que indican que tu mascota podría estar sufriendo problemas de piel incluyen picor constante, rascado excesivo, piel seca o con escamas, pelo quebradizo o caída localizada, mal olor en la piel o las orejas, y la aparición de pequeñas heridas o costras. Ante cualquiera de estos signos, es importante actuar a tiempo para prevenir complicaciones mayores.
Cuidados y prevención
Mantener la piel de tu mascota sana requiere atención diaria. Los baños deben realizarse con productos específicos para piel sensible y no con demasiada frecuencia, para conservar los aceites naturales. Una buena alimentación, rica en ácidos grasos Omega-3 y Omega-6, ayuda a reforzar la piel y el pelaje. Cepillarla regularmente elimina el pelo muerto, activa la circulación y distribuye los aceites naturales de manera uniforme.
La ropa y los accesorios deben ser suaves y del tamaño adecuado, evitando que queden húmedos tras los paseos. En casa, mantener una humedad moderada y ofrecer espacios cálidos y secos contribuye al bienestar de tu mascota. Por último, cualquier signo persistente de picor o irritación debe ser revisado por un veterinario, ya que podría tratarse de alergias, hongos, parásitos u otras enfermedades cutáneas.
