Cuáles pueden comer y cuáles evitar
Con la llegada del verano y las altas temperaturas cambian algunas de nuestras rutinas y también las de nuestros perros. Los paseos suelen trasladarse a las horas más frescas del día, buscamos lugares con sombra y prestamos una mayor atención a que siempre tengan agua disponible. La alimentación también puede adaptarse ligeramente durante estos meses, aunque es importante partir de una idea fundamental: un perro sano que recibe una dieta completa y equilibrada no necesita cambiar completamente su alimentación porque llegue el verano.
Lo que sí podemos hacer es aprovechar determinados alimentos seguros y con un elevado contenido en agua para ofrecerlos ocasionalmente como premio.
Sandía y melón: uno de los alimentos estrella del verano
Su elevado contenido en agua hace que resulten especialmente apetecibles en verano, pero debemos prepararlos correctamente.
Antes de ofrecérsela hay que retirar completamente la corteza y las semillas y cortar la pulpa en pequeños trozos adaptados al tamaño del perro. La corteza es difícil de digerir y puede provocar problemas gastrointestinales e incluso una obstrucción si se ingieren fragmentos grandes.
Aunque contienen mucho agua, también tienen azúcares naturales, por lo que debe considerarse un premio ocasional y no un alimento que el perro pueda consumir sin límite. Es especialmente importante moderar las cantidades en perros con sobrepeso y consultar previamente con el veterinario en animales diabéticos o que sigan una dieta específica.
Una buena opción durante los días de calor es conservar los pequeños trozos en la nevera antes de ofrecérselos. De esta manera permanecerán frescos y los disfrutarán más.
Fresas, arándanos y otras frutas que podemos ofrecer
Las fresas también pueden ofrecerse de manera ocasional. Deben lavarse bien, retirar las hojas y cortarse en trozos pequeños.
Lo mismo ocurre con los arándanos, que pueden utilizarse como pequeños premios siempre teniendo en cuenta el tamaño del perro para evitar que los trague de forma inadecuada.
Otra posibilidad es la manzana, pero en este caso es fundamental retirar el corazón y las semillas antes de ofrecerla. Puede cortarse en pequeños dados y conservarse previamente en la nevera.
El plátano también es apto para perros en pequeñas cantidades, aunque contiene más azúcares y tiene menos agua que opciones como la sandía, por lo que no sería nuestra primera elección si lo que buscamos es precisamente un premio ligero para los días de calor.
Es muy importante que las frutas se introduzcan poco a poco si el perro nunca las ha probado. Un exceso, incluso de un alimento que sea seguro, puede provocar molestias digestivas, vómitos o diarrea.
El pepino, otra alternativa sencilla
No todo tiene que ser fruta. El pepino puede resultar una opción interesante para algunos perros porque contiene mucha agua y aporta pocas calorías. Podemos ofrecerlo crudo, lavado y cortado en pequeños trozos adecuados para el tamaño del animal.
Las zanahorias o las judías verdes sin condimentos son otras alternativas que pueden utilizarse ocasionalmente como premio, aunque no tienen por qué formar parte de la dieta si el perro ya recibe una alimentación completa y equilibrada.
Ideas de premios frescos para los días de más calor
Además de los trozos de fruta ya mencionados, podemos introducir parte de su propia comida húmeda en juguetes interactivos o superficies diseñadas para el lamido y refrigerarla o congelarla ligeramente. De este modo no estamos añadiendo necesariamente calorías adicionales a su dieta y, además, proporcionamos una actividad de enriquecimiento que puede mantenerlo entretenido.
Otra posibilidad consiste en triturar un poco de fruta apta con agua y congelarla en pequeñas porciones. Es importante supervisar siempre al animal y adaptar el tamaño y la textura para reducir el riesgo de atragantamiento, especialmente en perros pequeños o que tienden a engullir la comida.
Cuidado con las cantidades: son premios, no su alimentación principal
Que una fruta sea segura no significa que podamos ofrecerla sin límite. La alimentación habitual de nuestro perro debe continuar siendo la base de su dieta, siempre que se trate de un alimento completo y adaptado a su edad, tamaño, actividad y estado de salud.
Como orientación general, los premios y alimentos adicionales no deberían representar más de aproximadamente el 10 % de la ingesta energética diaria de un perro. Superar habitualmente esta cantidad puede desequilibrar su dieta y contribuir al aumento de peso.
Este punto es especialmente importante en perros con obesidad, diabetes, enfermedades gastrointestinales, problemas renales, alergias alimentarias o que estén siguiendo una dieta veterinaria específica. En estos casos no deberíamos introducir nuevos alimentos sin consultar previamente con el veterinario.
Alimentos que nunca debemos ofrecer aunque sea verano
Las uvas y las pasas deben evitarse completamente, ya que pueden provocar una lesión renal grave y no existe una cantidad que podamos considerar segura para todos los perros. Tampoco debemos darles cebolla, ajo, puerro o cebollino.
El chocolate, el alcohol y los productos que contengan xilitol son igualmente peligrosos. El xilitol es un edulcorante que puede encontrarse en productos sin azúcar, chicles, dulces y determinados alimentos procesados y puede provocar una hipoglucemia grave y lesiones hepáticas en los perros.
También debemos evitar ofrecer restos de barbacoas, alimentos muy grasos, excesivamente salados, condimentados o huesos. Que estemos celebrando una comida en familia no significa que nuestro perro deba comer lo mismo que nosotros.
Este artículo tiene carácter informativo y educativo, y en ningún caso sustituye la valoración de un veterinario. Si tu mascota presenta cualquier síntoma de urgencia, te recomendamos acudir al Hospital Veterinario Asturias, donde contamos con servicio de urgencias 24 horas. Llámanos al 985 13 15 45.