Quemaduras solares en perros

¿Cómo protegerlos del sol?

Cuando pensamos en los riesgos del verano para nuestras mascotas, probablemente lo primero que nos venga a la cabeza sean los golpes de calor y las altas temperaturas. Sin embargo, existe otro peligro al que perros y gatos también están expuestos durante los meses de mayor radiación solar: las quemaduras solares. Aunque el pelo actúa como una barrera natural frente al sol, no todas las zonas del cuerpo están igualmente protegidas y algunos animales presentan una sensibilidad considerablemente mayor.

Al igual que ocurre con las personas, una exposición excesiva a la radiación ultravioleta puede provocar irritación y lesiones en la piel. Las zonas con poco pelo y menor pigmentación suelen ser las más vulnerables. En perros y gatos destacan especialmente la nariz, las puntas de las orejas, los párpados y determinadas áreas del abdomen. Los animales de pelo blanco o claro, con piel poco pigmentada, pelo muy corto o zonas de alopecia presentan un riesgo mayor.

La prevención comienza reduciendo la exposición durante las horas de mayor intensidad solar. Siempre que sea posible, los paseos y actividades exteriores deberían realizarse a primera hora de la mañana o al final de la tarde. Además de disminuir la exposición ultravioleta, estaremos evitando las horas en las que las temperaturas ambientales y las superficies como el asfalto alcanzan sus valores más elevados.

No debemos aplicar automáticamente nuestro protector solar habitual. Algunos productos de uso humano pueden contener ingredientes que resulten problemáticos si perros o gatos los ingieren al lamerse. Por esta razón, antes de utilizar un fotoprotector es recomendable consultar con el veterinario y emplear únicamente productos adecuados para animales.

¿Cómo saber si nuestra mascota se ha quemado con el sol?

Las lesiones solares pueden comenzar de una forma aparentemente leve. La piel puede adquirir una tonalidad rosada o rojiza y mostrarse más sensible de lo habitual. También pueden aparecer descamación, pequeñas costras, picor o molestias que hagan que el animal se rasque o lama repetidamente la zona afectada. Cuando la quemadura es más importante pueden aparecer ampollas, heridas o lesiones dolorosas.

En los gatos, por ejemplo, la dermatitis solar suele observarse especialmente en animales blancos o con zonas claras y puede afectar principalmente a las orejas, aunque también puede aparecer alrededor de la nariz y los párpados. En sus fases iniciales pueden apreciarse áreas rosadas, descamadas o con pérdida de pelo y, si la exposición continúa, pueden desarrollarse costras y ulceraciones.

Es importante no normalizar una lesión que aparece repetidamente en la misma zona. Una herida que no cicatriza, una costra persistente, cambios de pigmentación o una lesión que aumenta progresivamente deben ser valorados por un veterinario.

El suelo también puede quemar

La radiación solar no afecta únicamente a la piel. Durante los días de calor intenso, el asfalto, las aceras, la arena e incluso determinadas superficies artificiales pueden alcanzar temperaturas capaces de producir quemaduras en las almohadillas.

Una forma sencilla de comprobarlo antes de comenzar el paseo es tocar la superficie con nuestra propia mano. Si está demasiado caliente para mantenerla apoyada durante varios segundos, tampoco es una superficie adecuada para que nuestro perro camine sobre ella. Planificar los paseos durante las horas más frescas y buscar recorridos con sombra o superficies naturales ayuda a reducir considerablemente este riesgo.

¿Qué mascotas necesitan una mayor protección frente al sol?

Aunque cualquier mascota puede verse afectada, debemos prestar una atención especial a los perros y gatos de pelo blanco o muy claro, animales con pelo muy corto, mascotas con zonas de alopecia, animales que hayan sido rasurados recientemente o aquellos que presenten áreas de piel poco pigmentada.

También debemos vigilar especialmente a aquellos perros y gatos que pasan muchas horas en terrazas, jardines o junto a ventanas muy soleadas. Los gatos, por ejemplo, pueden permanecer largos periodos tumbados al sol sin que aparentemente exista ningún problema, por lo que conviene controlar la exposición cuando pertenecen a alguno de los grupos de mayor riesgo.

¿Qué hacer si observamos una quemadura?

Ante una lesión leve es importante retirar al animal de la exposición solar y evitar que la zona continúe recibiendo radiación directa. Sin embargo, si aparecen ampollas, heridas, dolor importante, ulceraciones o alteraciones persistentes en la piel, será necesario realizar una valoración veterinaria.

También recomendamos consultar cuando una lesión no desaparece, reaparece continuamente o presenta cambios progresivos. Algunas alteraciones provocadas por la exposición solar pueden parecer inicialmente pequeñas irritaciones, pero un diagnóstico precoz permite determinar su origen y aplicar el tratamiento más adecuado.

 

Este artículo tiene carácter informativo y educativo, y en ningún caso sustituye la valoración de un veterinario. Si tu mascota presenta cualquier síntoma de urgencia, te recomendamos acudir al Hospital Veterinario Asturias, donde contamos con servicio de urgencias 24 horas. Llámanos al 985 13 15 45.

2026-09-14T11:07:51+02:00