¿Puede mi perro bañarse en el mar?

Ir a la playa con nuestro perro puede ser uno de los mejores planes del verano. Correr por la arena, jugar cerca del agua o darse un baño puede ayudarle a refrescarse y convertirse en una actividad muy estimulante. Sin embargo, el mar, las piscinas y los baños frecuentes también pueden favorecer algunos problemas si no tomamos determinadas precauciones, especialmente relacionados con los oídos, la piel y la ingestión de agua salada.

En principio, un perro sano puede bañarse en el mar siempre que el entorno sea seguro, no exista ninguna indicación veterinaria que lo desaconseje y vigilemos cómo se desenvuelve dentro del agua. No todos los perros nadan igual ni todos disfrutan haciéndolo, por lo que nunca debemos obligarlos a entrar. Además, después del baño conviene realizar algunos cuidados sencillos que pueden ayudarnos a prevenir molestias durante las vacaciones.

¿Por qué pueden aparecer más problemas de oído en verano?

Uno de los problemas que debemos vigilar especialmente durante los meses de verano es la otitis externa. Se trata de una inflamación del conducto auditivo externo y puede estar relacionada con diferentes causas, como alergias, parásitos, alteraciones de la piel o determinadas infecciones.

La humedad no es necesariamente la causa inicial de una otitis, pero sí puede convertirse en un factor que favorezca su aparición. Cuando un perro se baña con frecuencia en el mar, en una piscina o en un río, puede quedar agua retenida dentro del conducto auditivo. Un ambiente húmedo favorece cambios en la barrera natural de la piel del oído y puede facilitar la proliferación de microorganismos.

Por este motivo, los perros que pasan buena parte del verano entrando y saliendo del agua requieren una atención especial.

Algunos perros tienen mayor predisposición

No todos los perros presentan el mismo riesgo de sufrir problemas de oído. Los perros con orejas caídas, conductos auditivos estrechos o abundante pelo alrededor del oído pueden retener más humedad y tener una ventilación menor.

También debemos extremar la vigilancia si nuestro perro ya ha tenido episodios anteriores de otitis, presenta alergias o enfermedades dermatológicas o suele sufrir molestias en los oídos después de los baños.

En estos animales puede ser recomendable consultar con el veterinario antes de comenzar una temporada de baños frecuentes para establecer unas pautas de prevención adecuadas.

¿Qué debemos hacer después de bañarse?

Después de un baño en el mar es aconsejable retirar la sal y la arena acumuladas en el pelo y la piel. Un aclarado con agua dulce puede ser especialmente útil en perros que pasan muchas horas en la playa o se bañan repetidamente. La sal, la arena y la humedad pueden irritar determinadas zonas, especialmente entre los dedos, en el abdomen o en perros con piel sensible.

Tras el aclarado debemos secar bien al animal prestando especial atención a las orejas y a las zonas donde pueda quedar humedad. y revisar aquellas zonas en las que pueda haberse acumulado arena.

Podemos secar suavemente la parte externa de las orejas con una toalla limpia, pero no debemos introducir bastoncillos u otros objetos dentro del conducto auditivo. Estos pueden empujar restos hacia zonas más profundas, provocar lesiones o irritar el oído.

En perros que nadan con mucha frecuencia, el veterinario puede recomendar algún producto específico para ayudar a mantener el conducto auditivo seco. No conviene utilizar limpiadores, gotas o remedios caseros por nuestra cuenta, especialmente si el perro ya presenta molestias.

Además, debemos recordar que una limpieza excesiva tampoco es recomendable. Un oído sano dispone de sus propios mecanismos naturales de protección y manipularlo continuamente puede provocar irritación.

¿Cómo saber si nuestro perro está desarrollando una otitis?

Después de varios días de playa o baños frecuentes conviene observar cualquier cambio en su comportamiento. Uno de los primeros signos suele ser que el perro sacuda la cabeza repetidamente o intente rascarse una oreja con insistencia.

También podemos detectar enrojecimiento, sensibilidad al tocar la zona, mal olor, secreciones o una cantidad de cerumen diferente a la habitual. Algunos perros mantienen la cabeza ligeramente inclinada o muestran dolor cuando intentamos acercarnos al oído.

Ante cualquiera de estos síntomas conviene realizar una revisión veterinaria. Existen diferentes tipos y causas de otitis y el tratamiento dependerá de lo que esté ocurriendo realmente en el conducto auditivo.

Aplicar unas gotas que hayan sobrado de un tratamiento anterior puede resultar contraproducente. Antes de tratar una otitis es importante valorar el estado del oído y, cuando sea necesario, determinar qué microorganismos están implicados.

El agua del mar también puede provocar otros problemas

Los oídos no son el único aspecto que debemos vigilar durante una jornada de playa. Algunos perros beben agua mientras nadan o juegan con las olas. Ingerir pequeñas cantidades accidentalmente puede ocurrir, pero debemos intentar evitar que beban agua del mar deliberadamente.

El agua marina contiene una concentración elevada de sal y consumir una cantidad importante puede provocar problemas gastrointestinales y alteraciones en los niveles de sodio del organismo. Por eso es importante llevar siempre agua dulce y ofrecerla periódicamente, especialmente si el perro está realizando actividad física.

Si después de una jornada en la playa aparecen vómitos, diarrea, debilidad, desorientación, temblores o un comportamiento anormal, debemos contactar con un veterinario.

¿Y los baños en ríos o lagos?

Ríos, embalses y lagos también pueden ser lugares atractivos durante el verano, pero debemos valorar previamente las condiciones del agua.

Conviene evitar zonas donde exista información sobre contaminación, proliferación de algas o restricciones de baño. También debemos tener en cuenta la corriente, la profundidad y la existencia de rocas, ramas u otros elementos que puedan provocar heridas.

Después del baño, las mismas recomendaciones siguen siendo útiles: aclarar si es necesario, secar correctamente el pelo y prestar especial atención a los oídos.

 

Este artículo tiene carácter informativo y educativo, y en ningún caso sustituye la valoración de un veterinario. Si tu mascota presenta cualquier síntoma de urgencia, te recomendamos acudir al Hospital Veterinario Asturias, donde contamos con servicio de urgencias 24 horas. Llámanos al 985 13 15 45.

2026-09-14T11:28:36+02:00