Mitos y verdades sobre los hurones

Cada vez sois más los que os animas a tener un hurón en vuestras casas. Sobre cómo son, su comportamiento, necesidades, etc. suele haber un gran desconocimiento pues no es un animal que se suela tener de manera habitual como mascota; aunque debemos aclarar, está perfectamente preparado (¿lo estamos nosotros?).

Para empezar podemos hablar, de una manera muy muy general, de dos tipos de hurones: los hurones “salvajes” y los hurones “domésticos”.

Estos últimos, (que algunos han datado en el 1.500 a.C; casi nada…) pertenecen a una sola especie: la “Mustela Furo”. Se trata de animales muy juguetones (equiparables a un cachorro de perro o gato, con la diferencia de que lo son durante toda su vida). Son muy enérgicos, sociales, inteligentes y con un comportamiento algo complejo.

Quien piense que un hurón puede pasar toda su vida en una jaula, está muy equivocado. A diferencia de lo que muchas personas piensan, la forma de tratarlos es más parecida a la que tenemos con un perro o un gato que con una cobaya o un hámster. Necesitan interactuar con sus dueños; les encanta jugar, e incluso aprenden a acudir cuando les llamas.

Si bien es cierto que muchos dueños suelen instalar una jaula espaciosa para que pasen periodos en ella (sobre todo cuando se quedan solos o durante la noche) es totalmente recomendable y casi obligatorio, que pasen un importante tiempo fuera de ella; bien correteando por casa o, incluso, saliendo a la calle.

Es totalmente falso que nos hurones son familia de las ratas; pertenecen a la familia de los Mustélidos, igual que las nutrias, los armiños, los visones o las martas. Tampoco es cierto que sean animales violentos: se les considera una especie dócil (los domésticos) pero, como todos los cachorros, usan sus dientes para jugar y hay que enseñarles a no hacerlo.

¿Y qué comportamientos sí son ciertos? Hay algunas datos curiosos que igual desconoces y que sí son verdad. Por ejemplo, muchos hurones, cuando han “gastado” toda su energía después de una actividad intensa, entran en lo que se conoce como “sueño profundo”: podrás cogerlo, hablarle, tocarle… y no se despertará.

Les encanta escarbar, jugar con los pies o esconder objetos. Cuando están asustados o excitados emiten un siseo avisándonos de que no les molestemos… sin embargo, cuando están felices moverán la cola (como los perros) o emitirán lo que se conoce como el sonido de dokeo o cacareo.

¿Os ha parecido interesante? ¿Tenéis un hurón en vuestra casa? ¿Queréis saber más cosas sobre ellos? ¡Contadnos!

2017-06-26T11:46:33+01:00