Cómo reaccionar si atacan a nuestro perro

Quizás nunca nos hemos parado a pensar en ello… pero esta situación es mucho más habitual de lo que parece y saber reaccionar de la manera correcta nos puede evitar muchos disgustos. Bien cuando vamos por la calle con nuestro perro atado, cuando le hemos dejado disfrutar de la libertad de correr en un lugar habilitado, mientras está jugando en el jardín de casa o cuando comparte juegos con otros canes… en cualquier situación puede ser atacado por otro perro que, por el motivo que sea, no tiene “un buen día”…

Muy seguro nuestro primer impulso sea intentar separarlos… ¡Error! Eso jamás, repetimos, JAMÁS, lo debemos hacer. Con esta reacción lo único que conseguiremos, muy seguro, sea llevarnos, cómo mínimo, un buen mordisco, además de no calmar la situación sino, más bien, todo lo contrario. Así que… ¡nada de meterse en medio!

Nuestro principal objetivo deberá ser alejar al perro (o perros) atacantes; para ello ya hemos aprendido que no debemos meternos en medio así que, ¿qué podemos hacer? Muy fácil: desviar su atención y/o asustarlos. Es la manera más efectiva para que dejen el ataque y, de paso, se vayan del lugar. ¿Cómo? Lo ideal (por la rapidez y eficacia del método) es apuntarles con una manguera, abrir el grifo y dejarles caer un buen (y frío) chorro de agua en la cara. Ipso facto dejarán el ataque y se irán.  Pero como no suele ser habitual salir a pasear con una manguera bajo el brazo (…) hacer ruido es el siguiente tip: gritos, golpes fuertes, hacer sonar el claxon del coche… Recuerda: nuestro objetivo es que el perro se asuste y se vaya.

El motivo por el que queremos desviar su atención no es otro que el de bajar sus niveles de ira. Por ello es muy importante recordar (aquí va la segunda cosa que NUNCA debemos hacer) que no se debe usar la violencia contra el atacante: la violencia sólo generará más violencia. Así que nada de darle golpes, tirarle piedras o nada parecido. Golpeando al animal agresor sólo conseguiremos aumentar si ira y despertar su instinto de defensa.

Cuando hayamos conseguido alejar al perro atacante debemos revisar a nuestro can: tenemos que mirar cada centímetro de su piel con cuidado al tocar, pues podríamos hacerles daño. En caso de que haya heridas podemos limpiar la zona con agua limpia para evitar complicaciones. Y, haya o no haya lesiones visibles, acudir al veterinario. Aunque pensemos que no tiene nada, un buen chequeo es indispensable.

Y por último, y no menos importante, debemos vigilar que este episodio no haya afectado psicológicamente a nuestro amigo: cuando un perro es atacado, suele padecer de secuelas físicas pero, también, traumas emocionales. Por eso, después de que estos eventos ocurran, debemos mantener una observación minuciosa de los comportamientos de nuestro animal doméstico.

 

 

2018-07-26T06:06:56+00:00