La ‘Asociación Española de Medicina Veterinaria Tradicional China’ (AEMVTC) nace con la intención de dar soporte a todos aquellos profesionales veterinarios de la medicina tradicional china. Foros, consultas online, directorio de profesionales, convenciones, etc. son algunas de las ayudas que nos brinda esta asociación. Además, en octubre de 2014 nace la revista oficial de la asociación, avalada por la ‘World Association of Traditional Chinese Veterinary Medicine’.

Esther Sevillano, nuestra compañera y responsable del Servicio de medicina Tradicional China y vocal para la zona norte de AEMVTC, ha sido escogida para escribir varios artículos:

“Cuando comenzó a fraguarse la aventura de crear la revista de AEMVTC pensamos, ¿por qué no crear un espacio destinado a mejorar la salud de nuestros asociados, con información sobre productos naturales, alimentación y, en general, todo aquello que nos ayuda a nuestro bienestar?”

Así es como Esther nos explica su sección: ‘la salud del veterinario’. Hasta ahora hemos podido disfrutar de dos artículos: ‘La cúrcuma’ y ’Sopas medicinales de arroz en la antigua China’.

Hoy os vamos a desvelar un poquito de su primer e interesante artículo.

La Cúrcuma

El descubrimiento de esta planta medicinal fue algo fortuito: llegó a nuestra compañera a través de una buena amiga que, tras someterse a una cirugía, le prescribieron una terapia alimentaria que incluía este ingrediente.

La cúrcuma es la raíz de una planta llamada ‘cúrcuma longa’; lleva años formando parte esencial de la comida hindú y de la medicina ayurvédica hasta el punto de llegar a ser considerada el ‘polvo de oro’ de la India.

Posee un montón de beneficios pero quizás una de sus acciones más potentes sea su capacidad antiinflamatoria y antioxidante. La dosis que debe usarse para conseguir los efectos deseados es muy importante: se recomienda consumir, al menos, 5 gramos al día (aproximadamente una cucharadita de café). Además, debemos tener en cuenta que para que se absorba a nivel intestinal es necesario mezclarlo con una pizca de pimienta negra y aceite de oliva o lino.


Recomendación: terminar la comida en la que habéis incluido cúrcuma con un delicioso te verde. Esto hace que sus efectos aumenten.

Este ‘polvo de oro’ carece de efectos adversos y solamente debemos tener precaución en aquellos pacientes que estén siendo tratados con anticoagulantes.

¡Animaros a utilizarla!